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lunes, 11 de julio de 2011

Despedida


Mi corazón se abrió a ti, te entregué mi mente, mis pensamientos y mis sueños. Por mucho tiempo te sentí parte de mi, como ese motor que me impulsaba a alcanzar lo inalcanzable, como esa llama de ilusión y de alegría que proviene de uno mismo pero es capaz de iluminar al otro.

Vi un horizonte despejado y a lo lejos una luz que iluminaba tu figura, una luz que guiaba a nuestras almas a seguir el mismo camino, el camino del amor, de la comprensión, del ser y estar.

Olvidé que no puedo mandar en otro corazón, que mi halo de luz y de alegría no pueden iluminar a fuerza a otro ser, no puedo contagiar mi felicidad a alguien que la busca en otros horizontes, en otros seres. Olvidé que para ser amado no bastan solo las palabras sino las acciones, no solo la ilusión sino los hechos, no solo oír sino escuchar, no solo pensar sino creer.

Imaginé a mi paraíso y creí en él, la imaginé a mi lado y la pensé ahí. Hoy me voy sin resignarme, con un dolor en el alma, en el corazón. Iré en busca de esa felicidad, como aquel que decide salir a una aventura, llevando como único equipaje su gran corazón y aquel mapa llamado ilusión que me permitirá encontrarla. 

Manuel

2 comentarios:

  1. Wow... me has dejado sin palabras!, me he sentido dentro del escrito!

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  2. Muy interesante. Bonito blog.Un placer visitarte y seguirte. Te envío un fraternal saludo desando un buen día.

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